Política y estilos

Intolerantes y tercos como han demostrado ser, los hombres del presidente se le echaron encima a Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía 2001, porque cuestionó la forma en que el gobierno de Felipe Calderón enfrenta la difícil situación económica que recorre al mundo.
“El desempeño de México en el manejo de la crisis ha sido uno de los peores en el mundo”, dijo Stiglitz, quien para completar el cuadro agregó que el incremento al IVA y al ISR agudizará los problemas económicos de los mexicanos.
Las palabras del Nobel de Economía encolerizaron tanto al club de amigos del presidente panista, que de inmediato le respondieron con descalificaciones y regaños.
“No sé qué jabón lo patrocina”, dijo el coordinador de los senadores del PAN, Gustavo Madero Muñoz, en tanto que el secretario de Desarrollo Social, Ernesto Cordero, lo tildó de ignorante y lo mandó a leer algo acerca de la realidad mexicana. A su vez, el titular de Hacienda, Agustín Carstens dijo desde Nueva York que Stiglitz desconoce que México fue azotado por dos golpes: la desaceleración económica global, incluida la de Estados Unidos, y la caída de la producción petrolera en 800 mil barriles diarios.
Exactamente, es el mismo funcionario que a principios de año dijo que mientras Estados Unidos padecía una pulmonía económica, a México sólo le daría “un catarrito”. Del segundo argumento de Carstens baste decir que la caída de los ingresos por petróleo, también se la debemos a los desatinos del gobierno.
Ellos, los encargados de conducir al país –en calidad de empleados de los ciudadanos, no de reyezuelos- son los únicos que no se arrodillan en medio de la tempestad. Están tan obsesionados con mantenerse en el poder que han perdido la proporción de la realidad e incluso el recato.
Tanto el Nobel de Economía como los organismos internacionales y especialistas en políticas públicas nacionales y extranjeros, han tratado de advertirles que van por el camino equivocado; que la forma en que están manejando la situación, es totalmente inadecuada, lo que en el corto plazo traerá más pobreza y desempleo para los mexicanos.
Primero anuncian aumento al gasto y de inmediato realizan recortes al gasto público, sin medir las consecuencias de esas acciones tibias, insuficientes, inoportunas y hasta contradictorias, dice Jesús Silva Herzog, ex secretario de Hacienda, que, ¡vaya que sabe de crisis!
En su desmedida soberbia, el gobierno panista que prometió empleos, bienestar y seguridad para los mexicanos, desecha consejos e ignora los pronósticos que advierten que el país terminará el año con más de 3 millones de desempleados; que transcurrirán por casi 3 años para que el país pueda resarcir esta problemática y regresar el empleo al nivel de diciembre de 2008.
Y no se necesita ser experto para saber que esos millones de desempleados significarán dificultades económicas, sociales y políticas que desde luego se traducen en descontento colectivo.
A los hombres del presidente les enoja que les digan sus verdades y ante la falta de argumentos sólidos para refutar a quien los critica, recurren a la descalificación y se comportan majaderamente, pero no resuelven nada.
Está visto que a estos aprendices de políticos sólo les importa garantizar su permanencia en el poder, pero no toman en cuenta que para los mexicanos, la prioridad es que se resuelvan los problemas.
¡Mejor que se pongan a trabajar, o que se vayan!
Fuente: El Universal
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